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La Ley de Carlson y la Educación.

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Escrito por William R Stimson
William R. Stimson   National Chi Nan University, Taiwan.   Traducción   Miguel Rubio Lastra  

RESUMEN

La Ley de Carlson nos dice que la innovación que se produce de forma ascendente, desde la base, tiende a ser caótica pero inteligente; mientras que la  innovación que se plantea de arriba abajo tiende a ser ordenada pero absurda. Esta idea sugiere que podemos encontrar el punto óptimo para introducir la creatividad en el mundo de la educación si nos movemos hacia dentro, cerca de la fuente inconsciente de la que brota el pensamiento innovador que se expresa a través de los sueños. En Taiwán, el grupo experimental de sueños Ullman se ha presentado en el plan curricular de algunas escuelas y universidades. Este método, que permite que los estudiantes encuentren el significado de sus sueños, no es psicoterapia, pero ha sido desarrollado como herramienta educativa. Las etapas de trabajo con los sueños son similares a las del proceso creativo, convirtiéndolo así en una herramienta excelente para desarrollar la creatividad. Este método no utiliza los sueños para descubrir qué es lo que anda mal, sino para familiarizar a los estudiantes con lo que está en armonía con ellos mismos, con su intuición, común a todos, así como para descubrir el estilo creativo de cada uno.

El talento creativo se abre camino.

Sho-Shui es profesora y orientadora en la escuela de un pequeño pueblo agrícola situado al sur de Taiwán. Unos días antes de la ceremonia de graduación que ella y su colega Jing Hui presidían como maestros de ceremonias, tuvo un sueño. El sueño comenzaba con ella y Jing Hui tomando asiento, pero no en el escenario, donde era de esperar, sino entre los estudiantes que asistían como oyentes.

Por alguna razón, el sueño permaneció en su recuerdo y, unos diez días después de la ceremonia de graduación, lo compartió con el grupo de sueños Ullman que ambos habíamos creado en el sur de Taiwán. Gracias a la experiencia adquirida en el grupo de sueños, Sho-Shui se dio cuenta de que había una cuestión que ocupaba su mente: ¿Por qué tenía que seguir ciegamente las reglas en su trabajo, cuando a veces quería hacer lo que consideraba más adecuado para sus estudiantes? Lo único que ella no podía entender era por qué el sueño había comenzado con la imagen de ella y su colega, maestros de ceremonia, sentados abajo, entre la audiencia, y no en el escenario.

Durante la sesión de trabajo con el sueño, nadie en el grupo podía hacerse una idea del significado de esta imagen. Después de un breve descanso, al regresar a la sesión, Sho-Shui nos dijo emocionada que, de camino al cuarto de baño, todo cobró sentido de repente: año tras año, ella era consciente de lo aburrida y sosa que era la ceremonia de graduación para los estudiantes. Uno tras otro, los funcionarios del Gobierno subían al escenario para pronunciar discursos cansinos. El hecho de que el sueño las colocase a ella y a Jing-Hui abajo, entre la audiencia de estudiantes, ofrecía la imagen de una idea que la asaltaba últimamente. Ella podía hacer un mejor actuación como presentadora en la ceremonia de graduación y, al mismo tiempo, podía ser también una buena profesora y una excelente orientadora si, de alguna forma, se colocaba al nivel de los alumnos.

La forma en que se dio cuenta la sacudió de tal forma, que era como si una nueva consciencia creativa hubiera nacido en su corazón. Nos enfrentamos a un problema; no podemos encontrar la respuesta; y en el momento en que nos volvemos para hacer otra cosa, la solución aparece ante nosotros. Todo pensamiento creativo requiere la incubación (Wallas, 1926). Tenemos que liberarnos del problema, apartar nuestra mente de él. Será entonces cuando, una vez pongamos nuestra atención en un asunto totalmente diferente, la solución surgirá espontáneamente desde el inconsciente. De otra forma, nuestra mente se ofusca recorriendo sus habituales vericuetos sin poder llegar a ninguna parte.

Un problema de educación.

El ejercicio mental al que nos sometemos durante la educación formal de la escuela actúa durante muchos años para instruirnos, pero solo consigue interponerse cuando tratamos de ejercer la misteriosa capacidad de pensar de forma innovadora. Sin embargo, el pensamiento innovador es una habilidad muy necesaria en un mundo lleno de cambios vertiginosos. Y será aún más necesario el día de mañana, ya que, además de la tecnología, todo a nuestro alrededor cambiará a un ritmo frenético. Incluso nuestras ideas y nuestro conocimiento más básico sobre nosotros mismos y el mundo que vivimos – nuestro concepto científico de la realidad, nuestras creencias religiosas y los preceptos morales – se están transformando más allá de lo imaginado, a un ritmo que muchas personas no pueden mantener. La violencia sin sentido y el terrorismo de aquellos que volverían a un pasado lejano y supuestamente idílico, en el que todo parece mejor de acuerdo con unos  dogmas obsoletos y unos mitos simplistas a los que siguen aferrándose con persistencia, plantean un problema cada vez mayor en todo el mundo. Estados Unidos considera que esto es de incumbencia militar. Sin embargo, este es un problema que ha de resolverse desde la educación.

Los sistemas educativos, no solo en América, fracasan a la hora de enseñar a las personas cómo reinventar el mundo, cómo reinventarse a sí mismas y cómo reinventar los mitos y los dogmas de hoy en día para que sus verdades más profundas puedan emerger en nuevas formas y, así, hacerse presente en el mundo como una fuerza positiva. Mientras tanto, una pequeña minoría creativa trata de empujar el mundo hacia delante cada vez más rápidamente, pero esta no es sino una fórmula para el desastre. Hoy en día, vemos a nuestro alrededor los inicios de esa catástrofe.

El problema, sin lugar a dudas, es este: en las escuelas se entrena la parte racional y lógica del cerebro, pero la creatividad surge desde un lugar diferente. No sabemos exactamente dónde se origina, pero esta no es la cuestión. Todo el mundo puede reconocer a Steve Jobs como una persona que transformó y revitalizó todas las iniciativas que tomó, pero ¿cómo mostrar los rasgos globales de un Steve Jobs cuando las escuelas de hoy en día en todo el mundo entrenar a los estudiantes a no ser como Steve Jobs? La pregunta es la siguiente: ¿Hay algún modo de enseñar a los jóvenes a ser creativos e intuitivos?

La Ley de Carlson, la educación y los sueños.

La imagen del sueño de Sho-Shui, en la que aparecía como una maestra de ceremonias sentada entre el público, sugiere que ella puede servir mucho más eficazmente a los estudiantes de su escuela descendiendo a un nivel más cercano a los alumnos. Este es un concepto muy interesante para un educador porque se aleja de la presunción de que el trabajo de un maestro es llevar a los estudiantes hasta su nivel más alto, al mismo tiempo que el profesor evita descender al nivel de los alumnos.

Esta paradoja estuvo rondando en nuestra cabeza varios días después de que el grupo trabajase con el sueño de Sho-Shui. Por entonces, dimos con un artículo de opinión del New York Times on-line, donde el columnista Thomas L. Friedman (2011) presentaba la Ley de Carlson de la siguiente forma:

“La Ley de Carlson, propuesta por Curtis Carlson, Director General del SRI International, en Silicon Valley, […] establece que: "en un mundo donde muchas personas tienen libre acceso a la educación y a las herramientas que fomentan la innovación, ésta, cuando se produce de forma ascendente, desde la base, tiende a ser caótica pero inteligente. En cambio, la innovación que se plantea de arriba abajo tiende a ser ordenada pero ridícula." Como resultado, dice Carlson, el punto óptimo para la innovación de hoy en día se alcanza poniéndose en un nivel más bajo, más cerca de la gente, y no en un nivel alto; porque un grupo unido de personas es más inteligente que una sola persona y, además, hoy en día, todo el mundo tiene a su alcance todas las herramientas necesarias para inventar y colaborar”.

¿Podría ser que el punto ideal para la educación de hoy en día se lograse también situándose en un nivel más bajo, más cerca no solo de los estudiantes, como Sho-Shui descubre en su sueño, sino de la fuente inconsciente donde nacen la intuición y la creatividad? Esta es la fuente con la que conectamos al trabajar con los sueños. Testigos de cómo Sho-Shui no podía encontrar sentido a la imagen del sueño hasta que dejó de intentar resolverlo, descubrimos que en nuestro pensamiento hay algo que discurre a un nivel más profundo que no conocemos, y que ese algo ocupa la mayor parte de nuestra inteligencia. Es por ello que debemos hallar un modo de enseñar a los estudiantes a adentrarse en sí mismos y poner en práctica sus descubrimientos. Con este fin, primero tenemos que encontrar la forma de adentrarnos en nosotros mismos y, así, poder ofrecer más técnicas innovadoras y efectivas de enseñanza y evaluación.

La Ley de Carlson tiene sentido cuando se aplica a la educación. Indudablemente, puede que las sensaciones asimiladas inconscientemente –y que constituyen la mayor parte del aprendizaje– sean mucho más capaces de dar con algo nuevo y bien hecho que el pensamiento consciente, mucho más abarrotado con todo lo que piensa, sabe e imagina que ha aprendido. También es cierto que afrontar algo de una forma totalmente nueva supone un gran sacrificio.

Los recursos inconscientes de nuestros estudiantes –en particular, sus aptitudes y pasiones– pueden guiarles por la vida como cualquier otra cosa que nosotros pudiéramos enseñarles. El error más atroz que podemos cometer es no enseñarles a acceder a estos recursos y a ponerlos en práctica en todo lo que emprenden. Actualmente, como educadores, este es nuestro gran error.

Como el escritor Michael Ellsberg dijo de sí mismo, nosotros escribimos estas palabras en un ordenador diseñado por Apple, co-fundada por Steve Jobs, un estudiante que no terminó su carrera universitaria. Utilizamos un programa creado por Microsoft, creado por Bill Gates y Paul Allen, dos jóvenes que abandonaron sus estudios antes de graduarse. Cuando el texto está acabado, debemos compartirlo con los amigos a través del Twitter, co-fundado por Jack Dorsey, Evan Williams y Biz Stone, tres fugados de la universidad, o a través de Facebook, inventado, junto con otros, por otros dos jóvenes que no llegaron a graduarse, Mark Zuckerber y Dustin Moskovitz y promovido por un mal estudiante llamado Sean Parker. Parece ser que todo aquel que quiera desarrollar su creatividad debe ser consciente de que los verdaderos desertores de la educación son los que finalizan sus estudios, y no los que los abandonan antes de graduarse. Algo anda mal con la educación de hoy en día.

Ken Robinson (Robinson 2001) nos recuerda que estamos tan absorbidos por nuestros altos valores morales que hemos olvidado que nuestros estudiantes se enfrentarán a un futuro que, probablemente, no se parecerá a lo que nosotros hemos conocido. En todo el mundo ya podemos ver los inicios de este nuevo futuro. De hecho, en muy poco tiempo, las redes sociales dieron un giro total a la realidad política de todo el Oriente Medio. Y es que cualquier mínima innovación puede tener unos grandes e inesperados efectos. El ritmo con el que se están produciendo estos pequeños cambios aumenta a cada minuto que pasa. Lo único que necesitan nuestros estudiantes, lo que realmente les será útil en un mundo que se mueve cada vez más rápido bajo nuestros pies, es una forma de acceder y perfeccionar su capacidad intuitiva y de creación.

El trabajo con los sueños de uno mismo y de los demás es el camino perfecto para educar a nuestros alumnos. Freud tenía razón: los sueños son el camino real para nosotros mismos al igual que lo fue para nuestros abuelos en su día. Son un camino dentro del inconsciente para averiguar nuestras represiones y neurosis, así como un camino fuera del inconsciente para llevar a cabo nuestra amplia gama de creaciones subliminales y capacidades intuitivas, siempre y cuando nos apartemos de todas las reglas y enseñanzas con las que la educación nos encadena. De esta forma, todos estos recursos insospechados pueden ponerse de nuestro lado para trabajar en nuestras vidas gracias a nuestro esfuerzo.

La única pregunta que debemos hacernos es cómo llevar todo esto al aula con seguridad y eficacia. Para los que no saben mucho sobre los sueños, aquellos que no comprenden la función artística fundamental en su imaginería metafórica, o aquellos que no han oído hablar del grupo experimental de sueños de Montague Ullman, no hay una respuesta  única. Para la mayoría de los educadores, los sueños son lo contrario de lo que la educación debe ser. “¡Preste atención!”, grita la maestra al estudiante que está en la luna, distraído, mirando ausente por la ventana. Pero el educador se equivoca en este caso, y al estudiante no le queda más remedio que volver a la realidad.

El Grupo Experimental de Sueños de Ullman.

La genialidad aún no reconocida del grupo experimental que Montague Ullman ideó para trabajar con los sueños (Ullman, 1996) es que da otra vuelta de tuerca a la interpretación de los sueños y, lo que en principio era una herramienta estrictamente psicoterapéutica, ahora se transforma en un instrumento educativo de gran alcance. Existen muchos motivos que justificarían la ineficacia del trabajo de los psicoanalistas con los sueños en un contexto como es el aula y la interacción entre profesor y alumno, pero el Grupo de Sueños Ullman no es psicoanálisis. Aún así, es perfectamente aplicable al aula. En Taiwán, bajo la adecuada orientación personal de Montague Ullman en sus últimos años, nosotros hemos obtenido muy buenos resultados utilizando este método con estudiantes graduados, con estudiantes universitarios y con estudiantes de secundaria. En nuestro grupo de sueños de la universidad, una de las profesoras trajo a la sesión a su hija de diez años y resultó que esta trabajaba mejor con los sueños que su madre. El método, si bien no es psicoterapia, tiene consecuencias curativas en el sentido de que todo conocimiento de uno mismo, junto con una auténtica formación, son terapéuticos. Como Ullman y Zimmerman sugieren (1979), la sanación no solo afecta al individuo en sí, sino también a la sociedad y al planeta. Es un método cuyo momento ha llegado. A donde pertenece es a nuestras universidades e, incluso, a nuestro sistema de educación obligatoria.

Ullman no ideó su método de trabajo con los sueños para personas con enfermedades mentales, sino para individuos sanos y en proceso de desarrollo. En realidad, no se trata de averiguar qué es lo que está mal dentro de uno mismo, sino de descubrir lo que está bien. El método Ullman pasa por unas etapas paralelas a las del proceso creativo (véase la Tabla 1); y es un modo maravilloso y emocionante de presentar a los alumnos sus propios poderes inconscientes de intuición y creatividad, y de poner estos poderes en funcionamiento. Es una herramienta educativa que nos permite mostrar a las personas y a nosotros mismos qué es lo que se necesita aprender, pero no puede ser enseñado.

Etapas del proceso creativo Etapas del Grupo de Sueños Ullman
1. Preparación: Es el momento de la búsqueda, de la recopilación y el archivo de los materiales. Es cuando se reúne la información necesaria antes del acto creativo en sí. 1. Narración y aclaración del sueño: El soñante cuenta su sueño y, a continuación, responde a las preguntas del grupo con el objetivo de aclarar detalles del sueño. Después, cada miembro del grupo, tomando el sueño como suyo propio y proyectando libremente en él su propia vida, describe los sentimientos y las metáforas que le inspiran las imágenes aparecidas. A continuación, el soñante comparte con el grupo las ideas que han ido surgiendo a lo largo de esta etapa.
2. Incubación: Es el período de gestación, el momento de dejarse llevar para que la mente, el inconsciente, la intuición y los sentidos puedan reflexionar sobre la información y, así, situarla en su perspectiva original. 2. Enfoque en los sucesos recientes de la vida del soñante: Dejando a un lado el sueño, los miembros del grupo exploran los sucesos más recientes de la vida del soñante antes del sueño, empezando por los pensamientos y sentimientos que el soñante había tenido la noche antes de dormir, durante ese mismo día o, incluso, días antes. También se tendrá en cuenta el contexto emocional de los días en que apareció el sueño.
3. Inspiración: Es el momento de exclamar "¡Eureka!", cuando la solución, la iluminación o el descubrimiento surge por sí mismo o de una forma concertada. 3. Vuelta al sueño y apoyo al soñante: Una vez explorado el sueño y sus imágenes y tras haber investigado los detalles de la vida del soñante en el periodo inmediatamente anterior al sueño, este tiene todo lo que necesita para captar, imagen por imagen, lo que le está diciendo el sueño. En esta etapa, el soñante es iluminado desde dentro de sí mismo con el significado propio del sueño. Explica al grupo, imagen por imagen y escena por escena, mientras alguien relata el sueño de nuevo, lo que éste revela sobre su vida.
4. Evaluación y confirmación: Es el momento de preguntarse si la nueva idea funcionará, si tendrá el apoyo de otras teorías y si tiene que ver con el estímulo original. 4. Uno a uno, los miembros del grupo le dicen al soñante lo que piensan: Después de que el soñante descubre el significado de su propio sueño, los miembros del grupo dan su opinión. En esta etapa, cada persona ofrece su propia versión del sueño. De esta forma, el grupo forma un todo que servirá para dar una visión poderosa y ofrecer un punto de vista  preciso sobre el sueño, de tal forma que el soñante, a menudo, descubre lo que estaba dentro de sí mismo gracias a las imágenes que ofrece el grupo. El soñante siempre tiene la última palabra. Generalmente, todo lo que el soñante tiene que decir es “Muchas gracias a todos”. En los días y semanas posteriores, el soñante aún recibirá diferentes ideas salidas de su interior que más tarde, si lo desea, podrá comunicar al grupo.

Las imágenes se propagan a través del grupo tan rápidamente que iluminan las mentes de sus miembros y, de nuevo, el soñante las reincorpora a su historia de tal forma que el trasfondo de la historia, generalmente, resulta ser tan fascinante como inesperado. Un sentimiento profundo de conciencia se palpa en el grupo cuando los miembros son testigos del fuerte impacto que el proceso causa en el soñante, quien, del mar de lágrimas en el que se hallaba, pasa ahora a una risa jubilosa y radiante. En esto consiste la verdadera educación. Los estudiantes aprenden desde dentro de sí mismos sobre los rasgos inherentes que todos poseen, y que les permite conocer y entender de un modo diferente el mundo que les rodea y su propio yo, al mismo tiempo que adquieren la capacidad de imaginarlo y recrearlo.

Así es como Sócrates y Lao Tzu enseñaban a sus alumnos. Pocos maestros hoy en día pueden aspirar a alcanzar la talla de los grandes maestros de la antigüedad. Pero hasta los peores profesores tienen sueños, y sus sueños, así como los de los peores alumnos, indudablemente, dan la talla. Desde tiempos remotos, pocos de los más grandes pensadores del mundo han puesto en duda que los sueños surgen de la parte más profunda, más fiel y más sabia de uno mismo. Cualquiera puede confirmar esto fácilmente cuando trabaja en un grupo de sueños Ullman con alguno de sus propios sueños. Los estudiantes descubren con gran sorpresa el surgimiento desde su interior de una inteligencia y sabiduría que causan su más profundo respeto y admiración. Trabajar con sueños es despertar la inteligencia verdadera de los estudiantes y guiarles hasta encontrar una autoestima y un respeto por sí mismos que no pueden conseguir de otra manera.

Una asignatura sobre Sueños.

El Grupo Ullman se ha adaptado a la perfección a la programación académica de la universidad. Cada clase de tres horas es una sesión del grupo. Las clases de tres horas son preferibles porque, así, los estudiantes tienen el tiempo suficiente para expresar sus sentimientos e ideas. Las conferencias no son necesarias. El material de enseñanza son los propios sueños. Los estudiantes aprenden a aprender sin ser enseñados, que es, de todos modos, lo único que un buen maestro debería enseñar.

Tampoco se requiere un libro de texto. Los propios estudiantes escriben los sueños que desean y llevan al grupo de clase aquellos con los que quieren trabajar. Los sueños son el texto, construido en un misterioso lenguaje de imágenes metafóricas. Analizando las experiencias recientes del soñante, conseguimos otro texto que dice lo mismo que el sueño, pero en un idioma diferente. Cada miembro del grupo tiene sus propias experiencias y su propia interpretación de las imágenes. De este modo, tenemos tres textos en tres idiomas diferentes; contamos con una piedra Rosetta. ¿Qué más necesitamos? No es tan difícil poner el método Ullman en práctica, si se sigue fielmente; si es el soñante, más que el propio maestro, quien controla la sesión; si se utiliza el método completo, incluyendo la importantísima fase de playback; y si a los estudiantes se les ofrece algo de práctica y orientación para que ellos mismos puedan dar un maravilloso sentido a todo lo que surja del sueño. Todo esto les encanta; y les encanta la oportunidad que se les da para hacerlo. Sus sueños rebosan de material que les fascina y les engancha. Brotan de una fuente que está más cerca de los propios estudiantes que de la mayoría de sus propias y más significativas experiencias; de una fuente más cercana de lo que cualquier maestro nunca podría llegar a estar de lo que los estudiantes realmente necesitan aprender; de una fuente más cercana a las raíces más misteriosas y a la más profunda sabiduría de la cultura humana y la religión de lo que nadie puede imaginar. En una palabra, los sueños de los estudiantes son extraordinarios. Ningún libro puede ser adaptado de forma tan específica a sus necesidades inmediatas. Es por ello que trabajar con los sueños resulta tan divertido para los estudiantes; y es también divertido para el profesor. Ningún maestro puede encontrar una clase tan profundamente creativa, un lugar en el que los estudiantes estén tan atentos y comprometidos, o una situación en la que el mismo profesor aprende tanto y consigue llegar a estar tan cerca de sí mismo y de sus estudiantes.

¿Calificaciones? Es un tipo de clase diferente. Aquí, los estudiantes cooperan, no compiten. Se califica a la clase como un todo que ha hecho bien su trabajo. No se penaliza a los estudiantes cuando cometen errores. El grupo de sueños sienta sus bases en el hecho de cometer una gran cantidad de errores. Así es como aprendemos. Algo que sí consideramos importante es la asistencia a la clase, por lo que las faltas de asistencia se penalizan; el grupo es una unidad, así que todos los miembros deben estar siempre presentes.

Durante el tiempo que llevamos en esto, hemos visto cambiar la vida y el carácter de un gran número de estudiantes. No podemos decir lo mismo de otros cursos que hemos tomado o impartido. La razón por la que el curso de sueños es tan importante para los estudiantes es que presta atención a los factores limitantes de la educación formal. Las escuelas y universidades tienden cada vez más a eludir la subjetividad de los estudiantes y, al hacerlo, les niegan la oportunidad de descubrirse a sí mismos e indagar y desarrollar su propia creatividad, intuición y sabiduría. El curso de sueños se centra específicamente en los propios estudiantes y, de esta forma, proporciona lo que otros cursos del currículo oficial no pueden ofrecer. Por esta razón, les ayuda a hacer un mejor uso de los otros cursos y, además,  al revelar a los estudiantes quiénes son en realidad, el Grupo de Sueños Ullman no sólo les muestra sus propios poderes intuitivos y creativos, sino su grandeza humana, el genio único y particular con el que cada uno tiene que estar ligado al emprender cualquier asunto.

Algunos estudiantes, por supuesto, son mejores que otros en el trabajo con los sueños, pero la oportunidad de experimentar que todos los estudiantes necesitan es saber que dentro de ellos reside un genio que, de una forma sorprendente, todos compartimos, pues se encuentra en el genoma del Homo sapiens.  Los educadores pueden estar tan preocupados del ranking de capacidad intelectual de los estudiantes que han olvidado que todos nosotros necesitamos ser entrenados para sacar a la superficie estas habilidades y talentos ocultos y, de este modo, ponerlos a trabajar en la vida. El pilar fundamental del grupo de sueños Ullman es que eso mismo es lo que hace.

Gracias a la experiencia acumulada estos últimos años en Taiwán, sabemos que el grupo de sueños Ullman puede cambiar el futuro de la educación. De todas formas, también sabemos que no podremos convencer de ello a la mayoría de los educadores. De hecho, el último director del departamento en el que trabajábamos opinaba que los sueños eran majaderías y, como consecuencia, eliminó del currículo nuestro curso. La asignatura de sueños aún sigue activa dentro de la Universidad, pero como parte del programa del English Corner. Ya no forma parte del currículo académico, pero es una actividad extracurricular que se ha reducido a dos horas semanales. En este grupo de sueños del English Corner  participó Sho-Shui en su día. A pesar de que al principio le costó gran esfuerzo expresarse en inglés, mostró una gran alegría cuando llegó a trabajar con los sueños. Había completado todos los requisitos de los cursos del programa de Máster del Departamento de Política y Trabajo Social, pero se había quedado atascada en la tesis de investigación. Cada una de las propuestas que llevaba a su directora de tesis era rechazada sin más. Finalmente, se dio por vencida, abandonó la universidad sin el título y regresó a su trabajo como profesora de secundaria en una pequeña ciudad de campo.

Meses más tarde, Sho-Shui nos contaba en un correo electrónico que estaba pensando en iniciar un grupo de sueños en su escuela y, al mismo tiempo, elaborar un proyecto de investigación en el que podría explorar el papel del grupo de sueños Ullman en la enseñanza media. De esta manera, podría obtener su titulación al mismo tiempo que trabajaba en la escuela. Impresionados por las habilidades y aptitudes que los sueños en el English Corner le demostraron tener, le sugerimos adquirir más experiencia con el Grupo de Sueños Ullman. Para ello, le aconsejamos invitar a un grupo de amigos con el que poner en marcha su propio grupo de sueños. Ella creía no estar preparada para liderar un grupo. Le dijimos que si era capaz de reunir a un pequeño grupo de amigos interesados y que no tuvieran miedo a expresarse en inglés, estábamos dispuestos a acercarnos hasta su ciudad todos los meses para dirigir una sesión de un día entero hasta que ella se sintiera preparada para tomar el mando. Así es como el grupo de sueños comenzó, a partir de su sueño sobre la ceremonia de graduación. Esta imagen en la que ella se sentaba entre los estudiantes en la ceremonia de graduación fue la que nos inspiró para relacionar la Ley de Carlson con la educación de hoy en día. Todo esto, gracias a que Sho-Shui trató realmente de llevar la educación no solo al nivel de los estudiantes, sino a un nivel cercano a los sueños.

Un paso adelante importante en la educación

¿Debería sorprenderse alguien de que la escuela de una pequeña y remota comunidad agrícola del sur de Taiwán, desconocida para los educadores y para el resto del mundo, esté a punto de dar este importante paso hacia adelante? Es probable que cambiar el modo en que los jóvenes son educados para afrontar un futuro del que sabemos muy poco sólo pueda realizarse en lugares olvidados, donde lo correcto sucede libre y espontáneamente por razones propias. Sin embargo, dentro de la corriente principal, si nuestra desafortunada experiencia en el Departamento de Política y Trabajo Social en la Universidad taiwanesa Chi Nan sirve de ejemplo, estos rostros de innovación educativa se enfrentan  a la firme oposición de un sistema inamovible, conservador y retrógrado arraigado a los surcos trazados por una época pasada que da paso a lo que tiene que ocurrir para que las escuelas inicien la formación de los estudiantes, pero no para el mundo que hemos hecho, sino para el mundo diferente que vendrá.

¿Cuán apropiado es que esta joven profesora esté haciendo todo esto? Es inevitable que en estos tiempos cargados de innovación, la educación, históricamente impuesta desde arriba y muy a menudo ridícula –según predice la Ley de Carlson–, debe comenzar en algún lugar del mundo para empezar a llamar la atención y movernos más cerca de la central generadora del aprendizaje inconsciente, más cerca de la antigua fuente de la sabiduría, de la iluminación y la creatividad, más cerca de los sueños; y no sólo hacia arriba, en el ámbito del intelecto racional y los conceptos adquiridos. Es abajo, donde se desarrollan los sueños, donde todo nos parece un caos de imágenes personales sin sentido, donde un nuevo sentido está siendo creado fuera de las impresiones inconscientes, ideas y talentos que todos poseemos en abundancia y a las que las generaciones más jóvenes tendrán más acceso que nunca, si son capaces de tener éxito en esta reinvención de todo lo que ya vemos que ocurre a un ritmo vertiginoso.

BIBLIOGRAFÍA

Friedman, T. (2011). Advice for China Op-Ed Column, The New York Times, June 4.

Robinson, K. (2001). Out of Our Minds – Learning to be Creative.  West Sussex, UK: Capstone.

Ullman, M. (1996). Appreciating dreams – a group approach. Thousand Oaks, CA: Sage.

Ullman, M. and N. Zimmerman (1979). Working With Dreams. NY, NY: Dell.

Wallas, G. (1926). The art of thought London: Jonathon Cape.

APÉNDICE

El Grupo Experimental de Sueños Ullman

En las siguientes líneas, aparece detallado, paso a paso, el proceso que ha de seguir cualquier profesor que quiera llevar al aula una sesión siguiendo el método del Grupo de Sueños Ullman.

Las habilidades más importantes dentro de un Grupo Experimental de Sueños son dos: saber escuchar y saber preguntar. Veamos en qué consisten estas dos habilidades.

  1. Saber escuchar. El principal desafío que se le presenta a la mayoría de las personas es tener que poner todas las ideas brillantes a un lado, ignorarlas y, simple y llanamente, escuchar lo que el soñante está diciendo. Para la mayoría de la gente, esto no es nada fácil, así como tampoco lo es para aquellos profesionales que trabajan con personas y que han recibido una formación especial. Los principales errores que cualquier principiante puede cometer son:
    1. Interrumpir al soñante cuando está hablando e introducir una idea propia. Las personas no admiten con facilidad que sus ideas no interesan y que no hay nada más importante que lo que el soñante tiene que decir.
    2. Ofrecer sugerencias supuestamente útiles cuando el soñante busca con afán el modo de expresarse. Poner palabras en boca del soñante no es nada útil. Cada vez que éste abre la boca sin emitir sonido alguno, lo que queremos oír no es lo que alguien del grupo supone que el soñante va a decir a continuación, sino las palabras que brotan de los labios cuando finalmente el soñante encuentra la manera de expresarse. En el Grupo Experimental de Sueños, el silencio a veces ocupa tiempos más largos de lo que cabría esperar en una situación cómoda; lo mismo sucede con las lágrimas y las risas. Estas señales indican muy a menudo que vamos por el buen camino, y no por el malo. No se trata de seguir adelante con la sesión ni de reconfortar al soñante, a menos que se nos invite a hacerlo. El grupo funciona para ayudar al soñante a abrirse a la expresión de uno mismo y permitir que las palabras broten.
    3. Hacer caso omiso de lo que dice el soñante por creer que se sabe lo que el sueño tiene que decir. Generalmente, el soñante sabe mucho más de lo que se cree. La mayor habilidad es escuchar lo que dice el soñante, anotarlo y compartirlo con él porque, a veces, él mismo no es consciente de lo que ha dicho. En otras palabras, cada uno de los miembros del grupo está llamado a escuchar con mucha más atención de lo que se escucha a sí mismo. Esto supone un gran desafío, pues la mayoría de la gente no es capaz de dejar a un lado sus propias ideas y escuchar realmente lo que está diciendo el soñante.
  1. Saber preguntar. Ningún miembro del grupo tiene permitido arrebatar el control de la situación al soñante. Es el soñante quien únicamente determina el grado de apertura al resto del grupo, quien decide qué información va a compartir y en qué dirección quiere llevar el proceso. Por lo tanto:
    1. No se permiten preguntas que demanden información. “¿Qué sentiste cuando murieron tus padres?” es una pregunta que demanda información, una pregunta que solicita la respuesta del soñante. Este tipo de preguntas invaden su vida privada, así que no están permitidas. En su lugar, hacemos preguntas de esta forma: “¿Hay algo más que te gustaría contar sobre cómo te sentiste durante este período?”. No se le exige nada al soñante, pero es una invitación para que éste diga lo que le venga a la mente. Por lo tanto, sirve para obtener información. Una pregunta abierta como la del ejemplo anterior da al soñador la libertad de seguir sus propios impulsos. Éste mantiene el control y dirige el proceso.
    2. No se permiten preguntas capciosas. “¿No crees que la pequeña anciana del sueño es tu madre?” es una pregunta capciosa. Una pregunta es capciosa cuando sugiere la respuesta que se quiere obtener. Quita el control del proceso al soñante y somete la investigación sobre el sueño a los prejuicios de la persona que pregunta. Este tipo de preguntas serán detenidas inmediatamente.
    3. No se permiten preguntas sobre partes de la vida del soñante que no hayan sido mencionadas por éste. La soñante puede tener un novio del que no haya dicho nada y, por lo tanto, nadie del grupo podrá preguntarle nada sobre el novio u otro asunto del que la soñante no haya hablado antes. El meollo de este proceso es que es la soñante la única que controla el nivel de intercambio. Ahora bien, si ella no comparte ninguna información con el grupo, la interpretación del sueño perderá validez. En la naturaleza del trabajo del grupo hay una inevitable disyuntiva entre el factor seguridad y el factor descubrimiento. Por un lado, un soñante que protege su intimidad en exceso, apenas podrá descubrir algo. Por otro lado un soñante que descubra mucho podría no sentirse totalmente seguro. Sólo el soñador puede mantener este delicado equilibrio.

Etapas del proceso.

Todo proceso creativo, ya sea la apertura de una flor, el desarrollo de un niño o la escritura de una novela, ocurre en diferentes etapas. En cada una de ellas tiene que ocurrir algo para que la siguiente transcurra correctamente. El Taller Experimental de Sueños es una sucesión de fases muy diferentes que sirve para que el sueño y el soñante vayan abriéndose más y más durante el proceso. El taller no cuenta con ninguna otra agenda.

Conseguir un sueño. Nadie del grupo está obligado a ofrecer un sueño. El guía del grupo invita a quien quiera a compartir su sueño. Si hay dos o tres voluntarios, el guía deja que sean estos quienes decidan si hay alguien que tiene una mayor necesidad por compartir su sueño. En el caso de que más de una persona quiera trabajar con su sueño, la elección se echará a suertes.

“¿Cuándo tuviste el sueño?”, pregunta el guía antes de que el soñante comience su sueño, ya que será necesario saber cuándo se produjo el sueño en una etapa posterior del proceso.

ETAPA I. NARRACIÓN DEL SUEÑO.

La persona elegida relata el sueño pausadamente para que los demás puedan escribirlo. A continuación, el grupo puede hacer preguntas aclaratorias, tales como: “¿Qué sentimientos experimentabas durante el sueño?” “¿Qué colores aparecían?” “¿Qué edad tenías?” “¿Alguno de los personajes que aparecían son personas reales?”. El interrogatorio no debe prolongarse mucho tiempo. Es importante que el grupo tenga una imagen precisa del sueño, pero tratar de conseguir demasiada exactitud es una pérdida de tiempo. Los sueños, por su propia naturaleza, son vagos y difíciles de precisar.

ETAPA II. ACTUACIÓN DEL GRUPO.

El guía invita al soñante a permanecer en silencio, escuchar y tomar notas. Indica a los otros miembros que ignoren al soñante, que no le dirijan la palabra, que ni siquiera contacten con él visualmente. Así, da comienzo la etapa de la actuación, donde cada miembro del grupo toma el sueño como suyo.

En esta etapa, hay dos partes:

  1. Sentimientos: voluntariamente, se expresan los sentimientos que una escena o una escena concreta del sueño provoca en nosotros. Por ejemplo, alguien puede decir: “La nube oscura me da miedo”, mientras que otro señala: “La nube oscura me hace reír porque parece ridícula”, y otro, en cambio, comenta: “La nube oscura me enfurece”. Todos estos sentimientos no son más que proyecciones, pues es el soñante quien únicamente puede saber lo que realmente significa la nube oscura.

Esta etapa sirve para mostrar multitud de posibilidades al soñante. A menudo, éste no tendrá la más remota idea de lo que  representa la nube oscura en su sueño. Puede ocurrir que algo de lo dicho sea lo que, finalmente, le dé la pista al soñante y éste se diga: “No, no tenía miedo. Eso es. Ahora me doy cuenta. En el sueño, sabía que la nube oscura no era real”.

  1. Metáforas: después de que los sentimientos hayan tomado forma, el guía del taller explica que hay que empezar a mirar las imágenes del sueño como metáforas. Así, alguien podría manifestar: “Siento que la nube oscura es la metáfora de un camuflaje, como la tinta de un calamar. Está escondiendo algo”. Otro miembro puede señalar: “Siento que la nube oscura es una metáfora sobre la expresión de mis sentimientos y que revela algo que estaba oculto hace tiempo”. Al igual que ocurría con los sentimientos, las metáforas son sólo proyecciones. Son muy útiles porque desarrollan la imaginación del propio soñante. Podría ocurrir que éste pensara: “La nube oscura era una poderosa metáfora de todo aquello que no tiene nada que ver conmigo. Yo estaba allí, y la nube pasó de largo. No necesitaba involucrarme. Esta es la actitud que debo presentar ante la difícil situación que se me ha presentado en el trabajo”.

ETAPA III. EXPLORACIÓN.

Cuando las imágenes del sueño han tomado forma, el guía agradece su ayuda al grupo e invita al soñante a dar el siguiente paso y comentar el sueño a raíz de las diferentes posibilidades que hayan podido surgir durante la fase anterior. Esta etapa se divide en dos fases:

  1. Respuesta del soñante: este es un momento en el que el soñante puede decir todo lo que quiera sobre lo que desee. También puede permanecer tranquilo y pensar durante un rato antes de empezar a hablar de nuevo. Lo único que tiene que hacer es señalar al grupo cuándo ha terminado, cuándo ha dicho todo lo que tenía que decir.

Entonces, el guía pregunta al soñante: “¿Te gustaría pasar a la siguiente etapa?”. Éste último debe controlar el proceso y puede parar en cualquier momento si se siente amenazado o inseguro. Si el soñante se siente seguro dentro de este proceso, optará para seguir adelante con la exploración del sueño.

  1. Diálogo entre el soñante y el grupo: en las etapas anteriores, bien el grupo, bien el soñante tenían la palabra, pero este el momento de la interacción. Este diálogo se divide en cinco partes bien diferenciadas. Así, tenemos:
    1. Exploración del contexto: el grupo pregunta sobre los sucesos que han precedido al sueño en la vida real. ¡Sólo preguntas abiertas! ¡No se permiten preguntas capciosas! ¡No se pregunta sobre aquello que el soñante no haya mencionado! De este modo, un buen comienzo podría ser: “¿Podrías decir algo sobre lo que pasaba por tu mente cuando fuiste a dormir esa noche?”. A partir de aquí, poco a poco, se va incluyendo lo que ocurrió esa misma tarde y, luego, durante ese día. A veces es útil extenderse y mirar hacia atrás para incluir en la exploración los últimos días, toda la semana,  el mes o incluso ese periodo general de su vida.
    2. El playback: cuando el contexto ha sido desarrollado suficientemente, el guía pregunta al soñante si quiere continuar y pasar a la siguiente etapa. Si la respuesta es afirmativa, a continuación, alguien del grupo lee el sueño, escena por escena, en segunda persona y dirigiéndose al soñante: “Viste una gran nube negra en el horizonte…”. El soñante debe relajarse y ver cada escena del sueño como si se tratara de una película. El objetivo de esto es poner cierta distancia entre el soñante y su sueño para que este pueda relajarse y, a la luz de todo lo que se ha dicho hasta ahora acerca de las imágenes del sueño y su vida reciente, mirar el sueño de una nueva forma. El soñante puede intervenir en cualquier momento para ofrecer nuevas ideas o describir las posibles conexiones que surjan. También los miembros del grupo pueden atraer la atención del soñante sobre cualquier discrepancia que parezca haber entre los sentimientos manifestados y las imágenes del sueño. Además, puede invitarse al soñante a observar con más profundidad la imaginería del sueño o los sucesos de ese día. Simplemente se pedirá que repare en la peculiaridad de alguna imagen concreta del sueño que ahora sale a la luz. Por ejemplo, podría recordarse una de las imágenes del sueño señalando: “Dices que la nube oscura en tu sueño no era negra, sino púrpura”. Tras esta observación, el soñante podría exclamar: “¡Sí! En el trabajo, mi jefa siempre viste de púrpura”.

El playback es una etapa crucial. Las imágenes del sueño han sido exploradas y la reciente experiencia emocional del soñante ha salido a la luz. En el playback, estos dos elementos confluyen naturalmente, como dos afluentes que forman un caudaloso río. El soñante, el grupo y el guía tienen un papel activo en esta etapa. Es el momento en el que el soñante y su sueño se abren el uno al otro y logran conectar.

    1. La orquestación: el guía pregunta al soñante si quiere pasar a la siguiente fase. Si la respuesta es afirmativa, invita a los miembros del grupo que lo deseen a ofrecer su propia visión de lo que el sueño significa. Esta es la única oportunidad que tendrán para compartir su interpretación, como por ejemplo: “Creo que el sueño de la nube oscura significa que tu jefa ha montado un escándalo tan grande sobre la situación que nos has descrito, ahora, todos en la empresa pueden ver cómo es ella, porque no va a permanecer en esa posición por mucho tiempo. El sueño sugiere que lo mejor es no hacer nada. Estás seguro”.

Las interpretaciones de los diversos miembros del grupo son conocidas como orquestación de las proyecciones porque tratan de orquestar o reunir de un modo armonioso las diferentes piezas de información que se han ido presentado durante todo el proceso y porque son sólo proyecciones. Nadie puede saber lo que significa el sueño de otra persona. El soñante, en esta etapa, a menudo sabe bien lo que significa su sueño y, por lo tanto, podría serle útil ver lo que otros piensan.

    1. El soñante tiene la última palabra: simbólica y objetivamente, es importante que el soñante siempre tenga la última palabra. Así, el guía del grupo le invita a añadir lo que desee. Éste, casi siempre dice algo como: “Sólo quisiera agradeceros vuestra ayuda” o “Nunca imaginé que un simple sueño pudiera tener tanto significado y que resultara tan importante para mí”.

El trabajo real del sueño no se realiza en el taller, sino en la intimidad del soñante, cuando éste regresa a casa. Las imágenes, ideas y eventos generados en el trabajo en grupo son como los ingredientes de un pastel que lentamente se está horneando. El entendimiento profundo del sueño podría llegar súbitamente durante la ducha de la mañana o de camino al trabajo dos días más tarde.

    1. En la siguiente reunión del grupo, se invita al soñante a compartir más ideas o interpretaciones del sueño. A veces ocurre que el sueño era algo completamente diferente de lo que todo el mundo pensaba, y que un pequeño suceso que ocurrió más tarde llevó a la persona a darse cuenta del verdadero significado. Esta es la oportunidad que tendrá el soñante para compartir el resultado final con el grupo.

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William R Stimson