Poesia

Gabriela Mistral

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Escrito por Rosa Anwandter
Premio Nóbel de Literatura *Poema inédito de Gabriela Mistral encontrado recientemente por Luis Vargas Saavedra entre los documentos de su legado, en South Hadley, Massachussets. Casandra A las puertas estoy de mis señores blanca de polvo y de jornadas yo Casandra de IIión a la que amaron en su patria los cerros y los ríos, la higuera oscura y el sauce pálido el cordero del mes y el cabritillo, el huérfano y también lo inanimado.   También la hora y el día me amaron, menos el día yerto del exilio   Al primer carro de los vencedores subí temblando de amor y destino en brazos del que amé contra mí misma y contra Ilión,la que hizo mis sentidos, y cuando ya mis pies no la tocaron mi Patria enderezada dio un vagido como de madre o hembra despojada: voz de ciervo o leoncillo ternerillo o viento herido.Miré el tendal oscuro de mi raza y tales rostros no me vi. entre los bárbaros.   Todo me amaba dentro de mi casta y sobre el rostro de Ilión todo fue mío: dátil de oro y semblantes de oro, las islas avisadas, los riachuelos. Pero yo, para ser la hembra eterna no amé el amor y he amado al enemigo. El vencedor cuyo rostro da frío en su carro me trajo y en su pecho y he cruzado arenales y bajíos, y las aldeas arremolinadas al eco de mi nombre ya maldito, y yo no las he visto ni escuchado de traer en mí bien los ojos fijos y de venir recitando mi muerte como un refrán desde niña sabido.   Escucho tras las puertas de bronce los pasos de la hembra que se acerca y que me odia antes de haberme visto. Tampoco en la Tebas le valen puertas de bronce a la mujer apercibida para no oír la hora que camina sin sesgo hacia Casandra y Clitemnestra.   Yo soy aquella a quien dejara Apolo en pago de su amor los ojos lúcidos para ver en el día y en la noche y ver lo mismo arribar su ventura que su condenación.Así Él lo quiso. Todo lo supe y vine a mi destino sabiendo día y hora de mi muerte. Vine siguiendo a mi enemigo y dueño, rehén y amante, suya y extranjera, sabiendo de su muerte y de mi muerte y de la eternidad de ambos hechos. A las puertas estoy oyendo el paso de la hembra que me odia antes de verme escuchando los pasos presurosos de la que ya apuró su vaso rojo y viene en busca del segundo sorbo.   ¡Voy, voy! Ya sé mi rumbo por la sangre de Agamenón que en su coral me llama Tampoco la mujer apercibida que está golpeando a las puertas extranjeras dejó de oír la hora que venía y venía recta hacia ella y Clitemnestra.   Todo lo supe y vine a mi destino recta hacia el sitio de mi acabamiento.   Sin llanto navegué por mar de llanto, Yo vine, aunque bien sabía y bajé de mi carro de cautiva sin rehusa,entendiendo y consintiendo   No vale ¡guay! el bronce de la puerta para que yo no vea a la que viene por camino de mirtos a buscarme ebria de odio y recta de destino. La mujer sanguinosa me detestaba pero, es la sangre de él la que me ciñe y el hilo del coral quien lleva consigo a aquella que es rehén y amada y las puertas se cierran sobre aquella que de veinte años lo tuvo sin amarlo y a quien yo amé y seguí por mar, islas penínsulas y aspirando en el viento del ábrego la bocanada de la patria suya. vi. Atenas antes de tocar su polvo y veo la chacala de ojos bizcos, le veo la señal apresurada y el botín de mi cuerpo en sangre tinto.   Ya abre las puertas para recibirnos según recibe el cántaro reseco El chorro de su cidra o de su vino, con tu cuerpo gastado cual las rutas deseada fui como la azul cascada que ataranta los ojos del sediento.   Ya estamos ya, los dos ricos de púrpura y de pasión, ganados y perdidos, todo entendiendo y todo agradeciendo al Hado que sabe y me salva.   Ya me tumban los sanguinarios siervos y ya me levantan en faisán cazado pero el alto faisán de tu deseo después de su rapiña y de su hartazgo te dejaré en las manos de tus siervos y volarás conmigo los espacios ricos de éter y de constelaciones.   Antes del alba habré recuperado yo el Agamenón, al rey de los hombres en él voy de vuelo, ya voy de vuelo.     Fuente: El Mercurio 22 de julio de 2007.